La Vinoterapia

Tal como la entendemos actualmente, nació en Graves (zona vinícola de Burdeos) a finales del siglo xx de la mano de Mathilde Cathiard y Bertrand Thomas, quienes años antes habían creado una gama de cosméticos basada en las propiedades antioxidantes de los hollejos y las pepitas de las uvas tintas. El siguiente y lógico paso fue construir un centro de tratamiento corporal y belleza donde aplicar sus productos en un ambiente vinicola, reposado y lujoso. En España, el primer centro de vinoterapia se construyó en las bodegas Castillo de Perelada, en Cataluña, zona vinícola peninsular donde la oferta de vinoterapia es mayor-seguida de La Rioja y las islas Balea –res-, aunque hoy en día en cualquier zona vinícola del mundo podemos encontrar estos servicios.

Si bien la vinoterapia es en esencia la terapia a través del vino, las ofertas de vinoterapia son una mezcla equilibrada de lujo, turismo, relax, gastronomía y tratamientos de belleza, envueltos con un sugerente manto de salud. No vamos a encontrar en la vinoterapia, a pesar de su nombre, un tratamiento curativo de ningún tipo, pero a través de ella podemos cuidar la imagen corporal de una forma natural y no agresiva. La vinoterapia suele emplearse para eliminar toxinas, mantener la suavidad de la piel y retrasar en lo posible su envejecimiento. Asimismo, con la ayuda de masajes, se consigue una mejora de la circulación, se reafirma la musculatura y se reducen las arrugas faciales, por lo que Y se suele recomendar para reducir la flacidez muscular, las varices y el estrés.

La sesión de vinoterapia suele empezar con una exfoliación de la piel, sigue con un baño de vino tinto mezclado con agua termal caliente y termina con un masaje efectuado con aceite de pepitas de uva. Durante la sesión, es frecuente ofrecer al usuario una copa de vino tinto.

El vino contiene sustancias antioxidantes, especialmente el resveratrol, que captan los radicales libres causantes de la oxidación de las células y, consecuentemente, del envejecimiento. La mayor parte de esas sustancias se encuentran ya en la uva, por lo que en los últimos años se han ido comercializando distintas gamas de productos de belleza basadas en la uva y el vino.

Actualmente, tenemos una amplia oferta de leches limpiadoras y corporales, cremas hidratantes y nutritivas, sales y gel de baño, champús, aceites para masaje e incluso ambientadores, basados en derivados de la uva y el vino, productos que, sin embargo están encontrando dentro de la comunidad científica algunos investigadores que dudan de sus supuestos efectos beneficiosos, especialmente los productos que tienen un valor de pH igual o superior a 8,8, porque a ese nivel de pH los efectos del resveratrol desaparecen. Curiosamente, ninguno de esos científicos se muestra disconforme con que el consumo moderado de vino pueda ser beneficioso para nuestra salud.

Referencias

Garcia I Petit Angel, 2016. “Vinoterapia”. El mundo del vino (pag.55). LAROUSSE EDITORIAL

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